Muchos somos los que desafiando las inestabilidades de este país, tomamos las riendas de nuestra vida con el objetivo de desarrollar una idea, una marca, un proyecto propio. Muchos otros somos los que soñamos con entusiasmo pero nos aferramos a las primeras pequeñas limitaciones:

Quiero pero no puedo.

Me gustaría pero no sé cómo.

Lo sueño pero me da miedo.

No vamos a mentir. Ser emprendedor es un desafío diario. Se necesita mucho trabajo, esfuerzo y dedicación para lograrlo. Ser emprendedor no implica ser exitoso, pero sí trabajar por y para lo que amamos, y eso ya es un logro.

El emprendedurismo es un estilo de vida, una forma de ver y pararse frente al mundo que es diferente al resto. Cuando sos emprendedor, activas un tipo de chip para todas las cosas a las que te enfrentas.

¿Qué necesito para emprender?

Enfrentar el fracaso.

El primer paso es enfrentarse a los miedos, principalmente al más temible: el miedo a fracasar. El “Fracaso” es un escalón previo e inevitable para lograr el éxito; es un aprendizaje fundamental para conseguir tu objetivo. Ese fracaso será un hito importantísimo en la historia de tu empresa, porque una vez superado, estarás más cerca del éxito.

Idea.

Para desarrollar un emprendimiento, es necesario tener una idea creativa, un objetivo claro y muchas ganas de trabajar por él.

Tener una idea creativa no implica hacer algo que nunca nadie hizo – eso es casi imposible-. Hay que buscar una idea de cómo presentarla, agregarle valor adicional, lograr empatía, atraer a tu público. Tener una idea, y hacer de esa idea un proyecto creativo.

Objetivos claros + planificación

Los objetivos se logran investigando, probando, fracasando y volviendo a intentar. No hay un plan perfecto. Hay pruebas y errores. Hay crecimiento y decisiones que tomar. Es un camino largo, de aprendizaje y mucho disfrute pero en el que hay que tener una planificación para no perderse en el recorrido.

Aprovechar la tecnología.

Internet te permite contactarte con tu público casi de manera personal. Podés expandir tus redes de forma práctica y fácil. No tenemos limitaciones geográficas para ofrecer los servicios. La tecnología además te permite crear comunidad, de la cuál aprendés, crecés y compartís tus experiencias.

Sacrificio y esfuerzo

Nada sale de un día para otro. El emprendedor destina gran parte de su tiempo, esfuerzo y dedicación para lograr esos objetivos planteados. Es un desafío diario, un crecimiento constante pero que otorga una inmensa satisfacción.

¿Qué esperás para emprender?


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